
Hay que aprenderse los nombres de Glen Ficarra y John Requa. Ambos son los directores de esta extraordinaria comedia “Un loco y estúpido amor”, quienes también nos brindaron el año anterior una obra inclasificable que tocaba a fondo y rehuía con gracia todos los géneros cinematográficos en menos de dos horas: la sensacional “I love you Philip Morris”.

Con otro reparto sensacional encabezado por un enfebrecido Steve Carrel en ese papel de olla express a punto de estallar que le sale tan bien, un seductor férreo e imposiblemente centrado dentro y fuera del juego de la carne Ryan Gosling, una abrasiva Marisa Tomei, una jodidonamente hermosa Julianne Moore y una vivaz Emma Stone que aquí también huye con resilencia y gracia como en Zombieland de otros muertos vivientes, en esta película el dúo directorial decide tocar algunos temas y personales que Todd Solondz ha explorado en filmes como Happiness y Life During Wartime.

Pero una de las cosas que salva a este filme de la estridencia abrasiva del mencionado director, es que, aunque también le otorga una aparente desestructuración a la trama moviendo elegantemente su centro de situación en situación, la presencia de técnicas narrativas depuradísimas y una puesta en cámara de amplio registro están encaminada a mostrar unas actuaciones perfectas menos duras, más estereotípicas quizá, pero más efectivas en cuanto a su alcance, identificación y gozo por parte del espectador.

Puntos altos: una historia que parece sobrepuesta (la de una jovencita –vampiresa espiritual- que no se quiere dejar seducir por el Casanova profesional) acaba acomodando las piezas hacia el final; los tonos homofílicos de la amistad masculina se juegan homosexuales visualmente en una escena que compromete a sus actores principales en la puesta en escena para ofrecer un arriesgado gag visual; el bar teatralizado de neones rosados en que ocurre el encuentro de los amigos tiene algo del de “Pasiones privadas en lugares Públicos/Coeurs” de Alain Resnais; y de hecho, bien se puede decir que todo el filme es más un abrazo a la simetría temática, estructural y visual de los filmes del maestro francés, que al tono buñueliano que Solondz en algunos momentos llega a lograr.

Una de las mejores películas de este año. No vaya CORRA A VERLA!
Costo del boleto: 50 pesos
Precio real: INVALUABLE
Excelente post el tuyo.
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